• Pamela Moreno

maternidad, con m de montaña rusa


Un día “Cualquiera”:

Llegando mis hijos del colegio, un encuentro de abrazos y besos que no siempre se da pero que cuando están dispuestos me emociona hasta los huesos. Ellos tienen 10 y 8 años y mucha energía para dejarse abrazar largo por mis brazos que los extrañaron después de estar todo el día afuera estudiando. Hoy nos abrazamos y la montaña rusa de emociones se enciende con el mensaje “¡Qué rico ser su mamá, soy buena en esto!”.

Salen a jugar y oigo rebotar la pelota cerca de las lámparas de los vecinos, ¡uf! , me desinflo, pienso: “Otra vez, jugando donde no deben, ¿por qué no lo entienden?” Empieza la subida amenazante por la montaña rusa de la maternidad. Salgo y pregunto “¿Se acuerdan qué puede pasar si juegan fútbol cerca de la lámpara?”, pregunto para animarlos a reflexionar, pero su conclusión es diferente de la que yo espero y todos juntos, mis hijos y los vecinos responden “Estamos jugando suave, no va a pasar nada”. Se hace más empinada la subida de la montaña rusa y yo decido aferrarme en lo que creo –creo que aprenderán de sus errores- “Miren lo que están decidiendo, ¿están seguros de eso?”, les digo, cierro los ojos para no ver lo alto que estoy en la montaña rusa. Los niños, sin darme mucha importancia ni saber mi vértigo, me dan un “Sí” desganado. En la montaña rusa de la maternidad se me enciende un mensaje que dice “¡Qué duro ser su mamá, no soy buena en esto!”. Me retiro a casa y, 15 minutos después, he llegado a la cima y lo sé cuando escucho el “¡CRASH!”

del cristal de la lámpara que cae al piso. Me quedo en mi silla aferrada al terror. Oigo zapatos que corren en todas las direcciones.

Mi hijo de 10 años entra a la casa, aturdido. Y sé que empezó la caída en picada. “¡Mamá fui yo!, pateé muy duro y la rompí, vengo por la escoba y guantes, lo siento ma”.

Abro los ojos y disfruto la caída… sonrío, lo amo, estoy orgullosa de su valentía, de su responsabilidad, me digo mentalmente que estamos bien, el mensaje de la montaña rusa se enciende con señales de aplausos “¡Soy la mejor mamá del mundo!”. Miro a mi hijo y veo sus ojos afanados y lo abrazo, le digo que confío en él, en que lo puede solucionar. No da importancia a mis brazos y se va por la escoba y los guantes, salimos juntos y al lado de los vidrios rotos está solo mi otro hijo de 8, que ha puesto uno sobre otro los pedazos grandes de cristal. Los demás niños han huido. Suelto los brazos, el mensaje de la montaña rusa dice “¡Qué emocionante ser su mamá! Qué goce” Mi hijo empieza a barrer, su hermano y yo le ayudamos. Al rato pasan los amigos montando bici y al observar la escena se detienen a ayudar. Yo guardo silencio aunque quiero decir “Se los advertí”, he aprendido a callarlo, ahora disfruto en silencio verlos tomar el control de sus decisiones.

Pasan los vecinos y mi hijo salta a su encuentro y les dice que él fue y que se los va a pagar, los vecinos sonríen y le dicen que está bien, me miran y me pregunto si me están juzgando… no logro leer sus ojos y pienso si ellos creen que he debido impedirles que jueguen pelota donde no deben. “¿Ellos creen que no soy buena mamá?” dice el letrero de la montaña rusa y he llegado abajo, he disfrutado la bajada y ahora todo está en una sospechosa calma ¿será? -Pienso-. Vamos a casa, cenamos y mientras doblo la ropa limpia, noto que el uniforme del colegio de mi hijo de 8 años no está, entiendo que no lo ha dejado dentro de la cesta y no se ha lavado, no tendrá uniforme para mañana y empieza otra vez a empinarse el camino de la montaña rusa de la maternidad, vendrá otra oportunidad de aprendizaje para ambos, yo deberé confiar en que él va a aprender de la experiencia así está vez no disfrute la bajada, pues de seguro mi hijo no va disfrutarla y no será fácil transitar esta experiencia con él, no será fácil pero será enriquecedora, lo sé y me agarro fuerte, cierro los ojos y le aviso a mi hijo “Amor, doblando ropa noté que falta tu uniforme” responde “¿Cómo así y dónde está?“

–No sé, todo lo del cesto ha quedado limpio, seco y doblado. - ¡¡¡Mamá!!! Noooooo…. ¡¡¡Se me quedó debajo de la cama!!! ¿¿Qué hago?? - ¡Confío que algo se te ocurrirá!

Y la bajada desciende a toda velocidad, mi hijo no está feliz, yo respiro y confío, no disfruto esta vez, no disfruto nada, sueño con que hubiera buscado yo sus cosas y hubiera evitado esto, pero sé que no es lo que quiero ni debo hacer, esta bajada tiene una razón de ser, me aferro al largo plazo… ¡mi hijo me hace saber que no está feliz! Un letrero en la montaña rusa se enciende con “Eres la peor mamá del mundo”, ¡mi hijo también lo dice en voz alta! Entiendo, odia tanto como yo transitar esto, pero confío y me aferro, me aferro en silencio porque mi boca puede gritar lo que no quiero.

El vacío de la caída se hace eterno… Es eterno. Dos horas después mi hijo se calma y yo empiezo a ver la luz.

- Mamá voy a poner la lavadora yo, no quiero irme sucio mañana. - Ok, suena bien, pero fíjate de meter más ropa, quizá la de hoy de todos porque la lavadora no puede solo tener 3 prendas. - ¡¡Noooooooo por qué lavarles la ropa a todos!!

Guardo silencio y confío, no soporto más el vértigo de la montaña rusa, el letrero de la montaña rusa dice “¡Qué difícil es esto!, quiero que pare, necesito un descanso” pero sabemos que no hay paradas en la maternidad, así que espero por un camino más tranquilo a futuro, un recorrido mas pacífico.

- Mamá, meto también tu ropa de hoy? - Sí, amor. Gracias. Me pongo pijama y te la entrego.

La lavadora inicia el ciclo y nos vamos a dormir, papá hará el favor de meterla en la secadora más tarde en la noche.

Nos metemos en la cama y nos abrazamos, ya sus hermanos duermen y mi hijo de 8 y yo, nos reconfortamos uno al otro, estamos agotados de tantas emociones y aprendizajes, juntos crecimos hoy un poco más, fuimos valientes para hacer lo debido así no fuera lo mas fácil, ni lo divertido. Lo abrazo y huelo su pelo. Y el letrero de la montaña rusa se ve difuso mientras me duermo con un “Amo ser tu mamá”. Para conocer mas de disciplina Positiva y cómo establecer una guía firme y amorosa, participa en nuestro próximo programa ONLINE

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@2017 La Disciplina Positiva de PamM

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