• Pamela Moreno

¿AMENAZAS?

¿Cuáles son las diferencias entre una AMENAZA DE CASTIGO

y la CONSECUENCIA LÖGICA de un accionar?

Muchas veces nos encontramos diciéndole a nuestro hijo: “Si no haces tal cosa, entonces no hay tal otra”; “Si haces tal cosa entonces sucede tal otra”. “Si no dejas de llorar en este momento nos vamos”. “Si me hablas así no vamos al parque”. En esas frases aparentemente tan sencillas se esconde el deseo de controlar las conductas de nuestros hijos e hijas. Si educamos desde el respeto no es posible controlar al otro, sólo podemos ejercer control sobre nuestras acciones. ¿Entonces qué hacemos? Si no podemos controlar su conducta, si tampoco debemos amenazarlos para que ellos lo hagan... ¿Qué nos queda? Respetarnos y respetarlos. Ser honestos con nuestros límites y comunicarlos. Si hay algo que está sucediendo y que a ti como adulto o adulta te hace sentir incómodo actúa en consecuencia, sin amenazar. Vamos a poner dos ejemplos:

1. Esta situación sucede sin un acuerdo previo.

Tu niña de 5 años se ha puesto muy brava al pasar por una tienda antes de tomar el tren para volver a casa, ella quería comprar algo y tú le habías anticipado que no comprarían nada, validaste su sentimiento con respeto, pero no cesa con nada de lo que le dices. Llevan varios minutos así, es una situación dura para ambas. Si realmente su llanto te hace sentir mal, entonces se lo comunicas con tranquilidad: "Realmente yo me siento incómoda tomando el tren contigo llorando; estando tú así, vámonos en taxi". En ese orden de ideas: tú no esperas que ella deje de llorar, pues esa sería decisión de tu hija; luego, desde su libertad, ella puede hacerlo porque prefiere viajar el tren, o seguir llorando y subir al taxi. Tu objetivo no es que deje de llorar, estás respetando su necesidad de expresar su emoción y al tiempo, respetando tu incomodidad de que llore en público. En la amenaza tu meta es controlarla. (”Deja ya de llorar o, no tomaremos el tren”) (“Si no dejas de llorar, nos iremos en taxi”). En la consecuencia, tu meta es el respeto mutuo. (”Estando tú así, vámonos en taxi”) 2. Situación donde hay un acuerdo de anticipado. Para mantener el orden de la casa se hace un acuerdo (el niño opina, da ideas, el adulto escucha, da ideas, y entre ambos llegan a un acuerdo) donde se establece que a las 18 horas y si se ha jugado en la sala todo debe volver a su lugar, ó, los juguetes se guardan durante una semana. Las consecuencias lógicas, deberán ser anticipadas, respetuosas, relacionadas y racionales. Para eliminar las amenazas y mantener el respeto mutuo: 1. No hablar cuando está molesto. 2. Realizar el acuerdo y establecer la consecuencia lógica con anticipación. 3. Una vez se incumple el acuerdo, en silencio, actúa: Guardas los juguetes y respeta las emociones que esto despierte en el niño. Sé consecuente con el acuerdo, sin reproches, manteniendo el respeto y la confianza en que tu hijo aprenderá de la experiencia. Antes de poner en acción las consecuencias lógicas, en La Disciplina Positiva animamos buscar soluciones: ¿Qué podemos hacer para que este reto no vuelva a presentarse? y generamos un plan de trabajo junto al niño. ¿Te hemos dado ideas para cambiar las amenazas por estrategias más respetuosas?

Pamela Moreno* Mamá De Tres * Educadora con diplomado en Valores humanos y Neuroeducación* Educadora De Padres y Maestros En Disciplina Positiva * Miembro De La Asociación Internacional Positive Asociation* Asistente para la infancia Montessori AMI*

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